INVESTIGACIÓN ACCIÓN
PARTICIPATIVA
“Método de investigación y
aprendizaje colectivo de la realidad, basado en un análisis crítico
con la participación activa de los grupos implicados, que se orienta
a estimular la práctica transformadora y el cambio social”.
(Eizagirre y Zabala)
El método de la investigación-acción
participación (IAP) combina dos procesos, el de conocer y el de
actuar, implicando en ambos a la población cuya realidad se aborda.
Al igual que otros enfoques
participativos, la IAP proporciona a las comunidades y a las
agencias de desarrollo un método para analizar y comprender mejor la
realidad de la población (sus problemas, necesidades, capacidades,
recursos), y les permite planificar acciones y medidas para
transformarla y mejorarla. Es un proceso que combina la teoría y la
praxis, y que posibilita el aprendizaje, la toma de conciencia
crítica de la población sobre su realidad, su empoderamiento,
el refuerzo y ampliación de sus redes sociales, su movilización
colectiva y su acción transformadora.
En cada proyecto de IAP, sus tres componentes se
combinan en proporciones variables. a) La investigación
consiste en un procedimiento reflexivo, sistemático, controlado y
crítico que tiene por finalidad estudiar algún aspecto de la
realidad con una expresa finalidad práctica. b) La acción no
sólo es la finalidad última de la investigación, sino que ella
misma representa una fuente de conocimiento, al tiempo que la propia
realización del estudio es en sí una forma de intervención. c) La
participación significa que en el proceso están involucrados
no sólo los investigadores profesionales, sino la comunidad
destinataria del proyecto, que no son considerados como simples
objetos de investigación sino como sujetos activos que contribuyen a
conocer y transformar su propia realidad.
La finalidad de la IAP es cambiar la realidad y
afrontar los problemas de una población a partir de sus recursos y
participación,
lo cual se plasma en los siguientes objetivos concretos: a) Generar
un conocimiento liberador a partir del propio conocimiento popular,
que va explicitándose, creciendo y estructurándose mediante el
proceso de investigación llevado por la propia población y que los
investigadores simplemente facilitan aportando herramientas
metodológicas. b) Como consecuencia de ese conocimiento, dar lugar a
un proceso de empoderamiento
o incremento del poder político (en un sentido amplio) y al inicio o
consolidación de una estrategia de acción para el cambio. c)
Conectar todo este proceso de conocimiento, empoderamiento y acción
a nivel local con otros similares en otros lugares, de tal forma que
se genere un entramado horizontal y vertical que permita la
ampliación del proceso y la transformación de la realidad social.
En la IAP se siguen básicamente cuatro fases,
aunque no siempre se diferencian nítidamente unas de otras. a) La
observación participante, en la que el investigador se
involucra en la realidad que se estudiará, relacionándose con sus
actores y participando en sus procesos. b) La investigación
participativa, en la que se diseña la investigación y se eligen
sus métodos, basados en el trabajo colectivo, la utilización de
elementos de la cultura popular y la recuperación histórica. El
investigador presenta al grupo los diversos métodos disponibles para
la obtención de información, explicándoles su lógica, eficacia y
limitaciones, para que aquél los valore y elija en base a los
recursos humanos y materiales disponibles. Para la recogida de
información se usan técnicas como la observación de campo, la
investigación en archivos y bibliotecas, las historias de vida, los
cuestionarios, las entrevistas, etc. La información es recogida, y
luego sistematizada y analizada, por la propia comunidad, siendo el
papel del investigador de mero facilitador. c) La acción
participativa implica, primero, transmitir la información
obtenida al resto de la comunidad u otras organizaciones, mediante
reuniones, representaciones teatrales u otras técnicas, y, además,
con frecuencia, llevar a cabo acciones para transformar la realidad.
d) La evaluación, sea mediante los sistemas ortodoxos en las
ciencias sociales o simplemente estimando la efectividad de la acción
en cuanto a los cambios logrados, por ejemplo en cuanto al desarrollo
de nuevas actitudes, o la redefinición de los valores y objetivos
del grupo (Guzman et. al, 1994).
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